La mentalidad empresarial es algo que se puede desarrollar con el tiempo. Y te lo digo yo que llevo varios años con mi negocio que comenzó gracias a este blog y pensaba que ya la tenía.

Pero ahora te cuento lo equivocada estaba y ¡cuánto me queda por aprender!

Siempre nos hemos preguntado si el emprendedor nace o se hace ¿verdad? Bueno pues yo pienso que existe el “gen emprendedor” al igual que se habla del “gen viajero”. Pero esa predisposición no lo es todo, y mantenerse a flote en el mundo del emprendimiento puede trabajarse hasta obtener una mentalididad y visión empresarial.

En ese proceso me hallo. ¿Quieres que te cuente cómo la estoy adquiriendo? Te lo cuento. Pero, vamos por partes: ¿Qué significa tener mentalidad empresarial?

¿Qué significa tener mentalidad empresarial?

No existe una definición explícita para ello. Más bien se trata de un cúmulo de factores que deben asumirse cuando inicias un negocio por tu cuenta.

Personalmente creo que tener mentalidad empresarial es saber adaptarse a las vicisitudes que se presentan cuando emprendes.

En mi trayectoria como community manager he tenido la oportunidad de trabajar para empresas, con una trayectoria de varias décadas, que me han hecho aprender de su forma de afrontar cada situación.

Salir adelante y sacar la parte buena en los momentos difíciles. Saber mantener el control cuando el negocio va bien. Eso es, para mi, tener mentalidad empresarial. Clic para tuitear

 

Eso de ser capaz de ver la oportunidad en la crisis tendría mucho que ver con esto.

Pero creo que tener mentalidad empresarial va mucho más allá. Y por eso, cuando hace unos meses nos sorprendió la pandemia, decidí hacer autonálisis y valorar la situación.

Mi situación, para ser exacta.

¿Se puede emprender sin tener -a priori- mentalidad empresarial?

Mi opinión es que sí. Te cuento…

Cuando hace cinco años emprendí en marketing digital no me planteé en ningún momento la necesidad de trabajar mi mentalidad. Por la sencilla razón de que no lo veía como algo de lo que yo careciera…

Piensa que venía de trabajar durante 7 años para una empresa que cada año formaba a la plantilla en estrategia, motivación y ventas y venía saturadita de lo que yo creía que era “mentalidad empresarial”.

Por eso, cuando me lancé al autoempleo me centré en trabajar mi crecimiento enfocada en otras cosas. En aquel momento me preocupaba más el síndrome del impostor y no parar de formarme en marketing digital que, como sabes, es un sector en el que todo cambia a la velocidad de la luz.

Lo único que tenía claro era que quería auto emplearme y dedicarme a algo que me entusiasmara. Poco a poco fui consiguiendo clientes y así he ido manteniendo mi negocio hasta hoy.

Pero ya sabes que este año ha puesto todo patas arriba. Y justo en ese momento de revolución mental, en pleno confinamiento, apareció ante mi la oportunidad de realizar un programa de mentalidad.

Out of the box, el programa de Ire Martin me ha hecho tanto bien, que he decidido hablarte de él este artículo.

Mentalidad empresarial en tiempos de crisis

Fue en el mes de marzo cuando yo me vi corriendo en una rueda de hámster. De repente me vi dejándome las pupilas en las pantallas, trabajando a destajo cuando todo a mi alrededor se había quedado en pausa.

No soy de dejar ningún fleco suelto, ¡ya sabes! Y cuando podía, dormía, trabajaba, jugaba con mi hija y la atendía con la tarea del cole. Todo esto, con el apoyo de mi marido, pero siendo él del sector sanitario, puedes imaginar su nivel de cansancio y estrés en esas primeras semanas de crisis hospitalaria.

Dudo mucho que 2020 deje a nadie indiferente o que no haya hecho ya una introspección respecto a su vida o negocio.

Tras más de un mes así, estaba agotada mentalmente. Y a finales de abril lo vi claro. No era solo la situación. Era YO la que tenía que cambiar el sistema que había establecido.

Cada persona tiene sus motivos para emprender y yo emprendí para poder conciliar trabajo y vida familiar. Y me sorprendió que, justo cuando la vida me puso por delante la oportunidad de hacerlo, había asumido más volumen de trabajo del que podía afrontar.

Mi experiencia con “Out of the box”

Me topé con Ire Martin hace tiempo en redes sociales y sintonicé mucho con su forma de comunicar. Descubrí que donde ella está en su salsa es en Instagram y comencé a seguirla.

Ire Martín acompaña a personas en procesos de transformación, a detectar limites y a superarlos con herramientas que ayudan a traducir esos bloqueos en cambios.

¡Qué bueno es cruzarte en el camino con alguien que sabe hacerte las preguntas oportunas! Cuestiones que te hacen pensar. Que te obligan a mirar atrás y analizar el presente valorando cada paso que has dado y sopesando los que darás.

Para mi esto es fundamental para mirar al futuro a la cara. Sin miedo. Y descubrí que una de las cosas que peor llevo en esta vida es la incertidumbre. Por eso había asumido más trabajo del que podía asumir yo sola, traicionando mi idea inicial de emprender para conciliar.

Cuando finalicé el programa de mentalidad “Out of the box” sentí como si hubiese abierto las puertas de “El Ministerio del Tiempo” de mi vida (si sigues esta serie de televisión me entenderás). Detectando los límites que me pongo a mi misma. Y te aseguro que, cuando los detectas, todo cambia. porque comienzas a buscar soluciones. Porque te comprendes.

Bloqueos mentales que limitan tu emprendimiento

Aceptar que tener bloqueos es humano me ha ayudado a abrirme a la posibilidad de dar diferentes pasos en la forma de desempeñar mi trabajo.

Cada módulo del programa Out of the box me ha hecho atar cabos y poner perspectiva a mi situación.

Me había olvidado de disfrutar del proceso de emprender, acomodándome en la seguridad y alejándome de mi objetivo inicial del emprendimiento digital. Me había inmerso en algo más parecido al teletrabajo. Instalándome en una zona de confort en la que no tenía que arriesgar, en modo piloto automático.

Me di cuenta de que había abandonado algo tan primordial para una madre emprededora como es ser dueña de mi tiempo.

En definitiva, mi vida se estaba pareciendo mucho a trabajar por cuenta ajena.

¡Qué maravilla es refrescar la memoria! Descubrir que había dejado de hablar conmigo misma. Que hacía demasiado tiempo que no me preguntaba si estaba disfrutando.

Transformar mi modelo de negocio

Ahora estoy en proceso de transformación de mi modelo de negocio para intentar reencontrarme con mi idea inicial de ayudar a quien emprende.

Estoy dando un giro progresivo a mis servicios para enfocarme más en la formación y no tanto en la ejecución. Siempre me ha gustado ayudar a otras emprendedoras, madres, que emprenden para conciliar y en ello estoy a través de las asesorías que ofrezco. Enseñar a aplicar en sus propios negocios lo que yo he aprendido en la práctica durante estos años me resulta muy satisfactorio.

Poco a poco voy abandonando el perfeccionismo. Porque lo que siempre había considerado una virtud, ahora siento que me limita. La vida nos va cambiando y mis circunstancias no son ahora las mismas que hace diez años. Así que tengo que adaptar mi modus operandi.

¿Te ha pasado algo parecido? ¿Has tenido que corregir tu propia conducta y transformar tu modelo de negocio? ¿Conoces a Ire Martín?¿Tienes esa mentalidad empresarial que yo estoy adoptando con una visión más a largo plazo y abandonando todo lo que requiere inmediatez?

Son muchas preguntas, pero cuéntamelo todo, porque me encantará leerte 🙂

 

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