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Mi decisión de trabajar desde casa para poder compatibilizar la crianza y educación de mi hija, y adaptar mi actividad a ella y al horario de trabajo de mi marido, me llevó a informarme de las diferentes alternativas para comenzar una actividad y hacerlo de forma legal.
Asociarme a una cooperativa es fruto de unas circunstancias familiares, por no poder dedicarme a una jornada laboral completa pero no querer renunciar a sentirme realizada profesionalmente, algo que defiende el Club de Malasmadres, con el que me siento muy identificada en muchos aspectos de su filosofía y lucha por la conciliación. Pero también del resultado de querer ejercer una profesión rechazando una estructura laboral absurda basada en el cumplimiento de un horario más que en la productividad, sin tener en cuenta que la sociedad ha evolucionado y ahora la unidad familiar, las ciudades, los trabajos y las distancias, no permiten atender a un hijo como se debe.
Antes de ser madre, tenía un trabajo en el sector de la administración muy marcado por un pico estacional como la mayoría de los trabajos en la Costa del Sol, donde vivo. Lo realmente curioso, es que mi evolución en la empresa mejoró a lo largo de los siete años en los que estuve allí, ascendiendo progresivamente de categoría. Pero esta evolución en positivo en cuanto a sueldo me hizo pasar de disfrutar en mis inicios de una cómoda jornada intensiva, a una jornada partida que hacía que estuviese doce horas o más fuera de casa. A mayor responsabilidad, peor horario. Un sinsentido. La propia empresa fomentaba la omnipresencia en la oficina. Esto fue la causa principal de que demorase mi decisión de ser madre. Simplemente era insostenible.Pero auto emplearse requiere de una disciplina y un sentido de la responsabilidad grandes. La voluntad de organizar un horario de trabajo (cuando hay trabajo), y distinguirlo de las labores que conlleva llevar el orden de una familia, cuesta lo suyo. Además piensa que tienes que ser tu propia publicista, comercial, administrativa… Ya que la gestión integral que conlleva una actividad por pequeña que sea requiere tiempo. Justo de lo que más careces cuando eres madre: tiempo. ¿Se puede? Sí, claro que se puede, pero tendrás que mentalizarte que el orden tiene que prevalecer por encima del caos que puedas tener alrededor de ti, algo que en los periodos de vacaciones escolares de los niños puede desmoralizarte si no mantienes la calma ;)En compensación, piensa que no tienes que rendir cuentas a nadie, más que a ti misma. Que tus fallos y logros los lamentarás y los celebrarás tú y solamente tú, con la compañía de los tuyos. Te recomiendo que busques la complicidad con tu pareja o familiares. Que ellos se entusiasmen tanto como tú con tu actividad y empaticen contigo. Sentirse arropado en este aspecto es fundamental para sobrellevar los quebraderos de cabeza que supone emprender.
Antes he escrito con total intención, que mi voluntad de auto emplearme se debe a la decisión de criar y educar a mi hija. Y recalco lo de “educar” porque da la sensación de que a las madres y padres se nos altera la gestión de nuestro tiempo cuando los hijos son bebés, pero nos olvidamos de que, según van creciendo necesitan de nuestra atención tanto o más para enseñarles el camino correcto en sus vidas y acompañarlos en el conocimiento de ellos mismos y de su entorno. Es nuestra responsabilidad como padres.
Si hoy en día los trabajos se basaran en los resultados y en la productividad de un empleado y no en cumplir un horario y un calendario, seguro que no existiría tanto emprendedor lanzándose a la aventura como existe hoy. Seguro que no se habrían multiplicado las cooperativas para freelance como se han multiplicado dede hace unos años.
¿Tan complicado es hacer un análisis que determine que la situación laboral actual ha cambiado gracias a la implantación de la tecnología en nuestras vidas? Compartir en XAfortunadamente y gracias a mi afición al mundo de internet desde que tengo recuerdos de su existencia, me ha ayudado a dar forma a que mi curiosidad se transforme en una actividad que me genera ingresos, de forma irregular e intermitente, pero ingresos al fin y al cabo. Actividad a la que no puedo dedicar más que unas cuantas horas al día, unos cuantos días a la semana, pero con la que confío en evolucionar según mi hija vaya creciendo y me permita que mientras ella crezca como personita, yo avance como emprendedora digital.
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