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Emprendiendo…

Labrarse un futuro a cierta edad, puede ser agotador… sobre todo, porque tienes la permanente sensación de ir con el tiempo en contra, y te sientes como en esas peliculas del oeste americano en las que el vaquero intenta alcanzar a caballo el vagón del tren y por mucho que corras nunca llegas, y si llegas, por el camino te vas dando porrazos a cada momento.
También a ratos es humillante, porque tienes que volver a demostrar que eres una persona válida, pero incluso ese asqueroso sentimiento se asume siempre que exista la opción de ser productiva, de sentirse laboralmente viva.
Partiendo además, de que la paciencia no es una virtud con la que fui bendecida, y que por más que intento desarrollarla se me resiste, al final acabas acostumbrándote a sufrir su carencia en silencio como una almorrana perpetua en tu vida. Es, ese proyecto que no llega, ese objetivo marcado que siempre está lejos, y así vas viendo la vida pasar y ésta te va poniendo a prueba y vas comprobando que sí, que aunque cuesta, puedes esperar, que no pasa nada porque todo se demore un poco… Paradójicamente el destino ha hecho que todo en mi vida haya sucedido tarde, conocí a mi marido mucho después de lo que me hubiese gustado, y la maternidad en puertas de los cuarenta casi casi se me escapa, pero de nuevo, pude comprobar que aunque tarde, todo llega. Al final una se va acostumbrando a que nada se desarrolla según un plan establecido, y que con interés y persistencia las cosas se resuelven, y que es mejor disfrutar el momento que no estar siempre mirando el futuro.
Aún así creo, que existe algo peor que la impaciencia, y es la incertidumbre, para una persona como yo que le gusta planificar absolutamente todo, puede convertirse en un auténtico suplicio. Tu mundo se convierte en un lugar tenebroso al no poder saber qué va a pasar mañana, ni pasado mañana, cuando tienes entre manos un proyecto en el que estás poniendo toda tu energía… pero que no siempre llega.
En fin, que prepararse para ser una flamante emprendedora cansa, aunque ejercer de ama de casa y madre también cansa, pero es que una, de vez en cuando, se frustra y siente el vacío del desempleo, y quiere más actividad.
Plantearse trabajar por cuenta propia es algo que hay que sopesar mucho, porque supone aceptar una nueva forma de vida, y hay que ser consciente de que no existen horarios, ni nóminas, incluso que habrá meses que pasen sin pena ni gloria, con muchos sobresaltos, y pocas alegrías. Todo esto unido a unas obligaciones que invitan a darse media vuelta nada más tienes la primera charla con el asesor fiscal, y una voz interior te dice ¿pero dónde te vas a meter alma de cántaro?. Con lo bien que se vive con una paguita a final de mes, y un jefe al que criticar cuando sales de la oficina…
Este país no invita a autoemplearse. Me llama la atención la cantidad de plataformas que existen para asesorar al emprendedor, las hay a nivel local, autonómico y estatal. Por triplicado. Oficinas con sus empleados públicos que te animan desde la perspectiva de su nómina asegurada a fin de mes, a que arriesgues tus escasos ahorros en un proyecto que te genere ingresos o no, te obliga a cumplir puntualmente con unos pagos desproporcionados a la Seguridad Social y a Hacienda. Un laberinto de modelos administrativos que producen vértigo y van minimizando el entusiasmo de quien osa aventurarse a este fin.
Mientras me mentalizo, sigo formándome, que con eso de que el saber no ocupa lugar, voy viendo pasar los días, y si no consigo mis propósitos, siempre me quedará la satisfacción de haber cultivado mente y espíritu.
Las imágenes de este artículo han sido creadas por Carmen Barón gracias a la herramienta Canva.
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Carmen Barón

Pasé de la Historia del Arte al Diseño Gráfico, y de este, al Marketing digital. Enganchada a la formación on line y en continuo reciclaje. Soy una mamá emprendedora más, que no renuncia a trabajar, pero no a costa de no poder conciliar.

Ver comentarios

  • ¡Todo llegará, hermana! Mientras, disfruta de tu hija, que es una maravilla, sobre todo así pequeñita, que el tiempo vuela con ellos, y cuando quieres acordar se ha hecho grande, te lo digo por experiencia.

  • Importante y difícil decisión en estos momentos. Me gusta mucho tu sinceridad en la exposición de éste tema tan complicado. Gracias!

  • Carmen, si lo lees bien, el que busca encuentra.

    No conozco a nadie que se haya adaptado a los cambios en su vida tan bien como tú. ¿Será por cambios? Paciente no serás pero camaleónica sí, y eso es una cualidad de superviviente...
    El mundo es tuyo, y por lo que veo las palabras también.

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Carmen Barón

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